miércoles, 17 de enero de 2007

Pulse: ¿Quieres conocer a un fantasma?


La teoría es simple: el ancho de banda generado y utilizado en las telecomunicaciones (Internet, celulares, radios, tecnología satelital) es tan amplio que abre una puerta entre este mundo y el otro, el de los muertos. Lo que inició como un virus para propagarse en la Red Mundial de Información termina por erradicar a la raza humana de las zonas donde antes que el hombre, predomina la tecnología. Así, los pocos humanos que sobreviven a la devastación, al reboot del sistema, deben permanecer en zonas muertas (que ahora habitan los vivos) para evitar ser alcanzados por fantasmas que les pueden arrancar la voluntad de ser. La trama es trepidante. Una cadena de suicidios muestra lo dañino que puede ser un encuentro cercano con un fantasma que apenas abre la boca y absorbe las ganas de trascender, de estar, de vivir.
Aunque similar en esquemas a producciones apocalípticas como La Guerra de los Mundos (novela popularizada por Orson Wells y reciéntemente producida por Steven Spielberg en un redux), o la fantasiosa súperproducción Armaggedon. Pulse difiere de cualquier otra cinta que suponga el fin de la existencia humana realizada durante los últimos diez años porque recuperó una tesis que se utilizó en algunas cintas de los 80´s y 70´s, como en la aún popular serie de los Muertos Vivientes. Y es que, en Pulse, no hay final feliz sino una sensacion de vacío.

1 comentario:

No soy nadA dijo...

oye mi rey, no sè si ya viste un correo que te mandè pero me urge, te lo enviè a la direcciòn que dejaste en la secretarìa, en el directorio de poetas, chale què joto suena eso.