miércoles, 7 de marzo de 2007

Leyes de Asimov para robots

1. Un robot no puede dañar a un ser humano ni, por inactividad, permitir que un ser humano sea dañado.
2. Un robot debe obedecer las órdenes que le da un ser humano, a excepción de aquellas que interfieran con la primera ley.
3. Un robot debe proteger su propia existencia, siempre y cuando esta protección no interfiera con la segunda ley.


No es de ciencia ficción. Pues resulta que las Leyes ideadas por Asimov en 1942, en su narración Runaround, son estudiadas en Corea del Sur, porque prevén, para el año 2020 en ese país habrá al menos un robot en cada hogar. Esas leyes deberían aplicar a los políticos locales con sus respectivos cambios. Sobre todo, para evitar, que dañen a sus electores. Jajajajaja.

viernes, 2 de marzo de 2007

Gaston Bellemare

Gastón Bellemare es uno de los principales editores de poesía en el Mundo. Ha publicado más de 1000 títulos; edita e imprime cerca de 60 libros por año y trabaja con poetas de 16 países, entre ellos México. La víspera, la Secretaría de Cultura de Colima firmó un nuevo convenio con el también músico y empresario quebecua, para editar dos libros. La firma canadiense publicará en una edición bilingüe (franco-española) a un escritor que elija esta entidad, mientras que la Secretaría de Cultura editará un poemario bilingüe a un escritor canadiense electo por Ecritsdesforges.
Además, el nuevo convenio signado entre ambas instituciones permitirá a escritores canadienses realizar estancias en Colima, previa aprobación de sus proyectos de escritura y lo mismo sucedería a escritores colimenses quiene podrán realizar en Canadá sus trabajos por periodos que oscilen entre las dos y ocho semanas.
El año pasado, el escritor Sergio Briceño González, fue seleccionado para la publicación del poemario bilingüe Trance, que ya es distribuido en Europa y Norte América.
El convenio tiene trascendencia y su ampliación es un logro de la Secretaría de Cultura, su titular, Rubén Pérez Anguiano; el director general, Rodrigo Ramírez; y Salvador Silva Padilla, ex director general de Artes y Humanidades en esta dependencia.
Esta semana Gastón Bellemare participará en la Feria del Libro del Palacio de la Minería, en el Centro Histórico del DF y anunciará la ampliación del Premio Jaime Sabines/ Gatien Lapointe, otorgado por el Fondo de Cultura Económica, Ecritsdesforges y el Seminario de Cultura Mexicana.
Salud.

Les roban...

EFE.- La Academia Nicaragüense de la Lengua exhortó hoy al presidente Daniel Ortega a "repatriar" los manuscritos originales de poemas de Rubén Darío, que recientemente obsequió a su amigo y colega venezolano Hugo Chávez.
La Academia censuró este viernes el obsequio de Ortega a Chávez porque se trata de piezas que pertenecen al Patrimonio Cultural de la Nación y cuya salida del país "está prohibida por la ley" .
El organismo, en un comunicado publicado por la prensa local, instó al gobierno a desarrollar una política "de repatriación de piezas" del Patrimonio Cultural que están en el extranjero o han salido del país por diferentes razones.
El regalo de los originales del Príncipe de las Letras Castellanas (1876-1919) , creador de la corriente literaria del modernismo, titulados "Ensalmos bolivarianos" y "Oda a Bolívar" que escribió la gesta heroica de América Latina en el siglo XIX, ha causado una polémica en el país.
Un nieto del poeta universal, Rubén Darío Salgado, restó importancia al asunto revestido de intencionalidad política y dijo que es una "costumbre" dar obsequios de esta categoría entre jefes de Estado.
"Que este regalo no nos mueva a rasgarnos las vestiduras o untarnos de ceniza como penitencia de algo que tal vez no tiene la importancia que se quiere dar" , afirmó.
Dijo confiar en el destino que dará el presidente venezolano a las obras, "no serán de su propiedad personal" , sino entregadas a un museo o una universidad que recopile la gesta del llamado Libertador de las Américas, Simón Bolívar.
"De eso no tengo la menor duda" del destino asegurado de las obras del poeta nicaragüense, expresó.
Los descendientes de la familia de Francisca Sánchez, la inmortalizada "Garza Morena" en los poemas de Darío, donaron el archivo del poeta nicaragüenses a la Universidad de Madrid, España, dijo.

jueves, 22 de febrero de 2007


V (de un cantante brasileño)

Con Caetano Veloso



Suena música

suena llanto

musa híbrida

y suena a rock

a blues

a jazz

a cuero

a cuerda

suena a ritmo

y a poesía en un cubo

y a metamática

y a magia

y suena llanto


Dónde pondrás tus lágrimas

para orarles, dime


Silencio,

suena música

lunes, 19 de febrero de 2007

Poema con Ernesto Cardenal


II (de las guerras en el trópico)


Sonidos tropicales en Nicaragua, Sacerdote

eso hay

entre lo santo

entro lo profano

de esta guerra

sonidos tropicales en Nicaragua, Sacerdote

y no silencio

y no muerte

y no destrozo

sino luz

sino comida con exceso de ausencia

sino alimento chatarra

y coca-colas danzando


eso hay, Sacerdote

hambre

y sonidos tropicales, en Nicaragua


hay violadas y violados

hay grupas profanadas

como bocas arrancadas y sangrantes en tus calles

eso hay, Sacerdote

sonidos tropicales

y una guerra que aborreces

y una muerte próxima

y una guerrilla jugando

al ajedrez con tu gente


eso hay, Sacerdote

canto y muerte


miércoles, 17 de enero de 2007

Pulse: ¿Quieres conocer a un fantasma?


La teoría es simple: el ancho de banda generado y utilizado en las telecomunicaciones (Internet, celulares, radios, tecnología satelital) es tan amplio que abre una puerta entre este mundo y el otro, el de los muertos. Lo que inició como un virus para propagarse en la Red Mundial de Información termina por erradicar a la raza humana de las zonas donde antes que el hombre, predomina la tecnología. Así, los pocos humanos que sobreviven a la devastación, al reboot del sistema, deben permanecer en zonas muertas (que ahora habitan los vivos) para evitar ser alcanzados por fantasmas que les pueden arrancar la voluntad de ser. La trama es trepidante. Una cadena de suicidios muestra lo dañino que puede ser un encuentro cercano con un fantasma que apenas abre la boca y absorbe las ganas de trascender, de estar, de vivir.
Aunque similar en esquemas a producciones apocalípticas como La Guerra de los Mundos (novela popularizada por Orson Wells y reciéntemente producida por Steven Spielberg en un redux), o la fantasiosa súperproducción Armaggedon. Pulse difiere de cualquier otra cinta que suponga el fin de la existencia humana realizada durante los últimos diez años porque recuperó una tesis que se utilizó en algunas cintas de los 80´s y 70´s, como en la aún popular serie de los Muertos Vivientes. Y es que, en Pulse, no hay final feliz sino una sensacion de vacío.

Carta a un amigo lejano (yo) de mi amigo Carlos Ramírez Vuelvas

Pensé en comenzar todo esto diciendo que cuando hablo de ti también hablo de mí mismo. Pero sería una forma extraña de comenzar una carta. Será mejor decir que comparto contigo la alegría de ver publicado tu primer cuaderno de poesía. Desde que nos presentó, sin conocernos, un amigo común, Óscar Chapula, sabíamos que habría buenas migas en lo que reconocimos desde lejos, porque de inmediato pensamos en compartir emocionados la emoción de vivir la vida. En un laboratorio de fotografía o en la redacción de un reportaje, frente a la laguna de Carrizalillos o en tu casa de Placetas, queríamos desbordar esas ganas intensas de percibirlo todo.
Ahora tú escuchas a Daddy Yankee (a quien respeto) pero a mí todavía me emociona saber que Roger Waters visitará México. Yo aún divago si es correcto utilizar un hexámetro para componer una elegía, o si la sextina realmente corresponde a una canción cortés; y tú, siempre pragmático, puedes detener tu tiempo en la elección la cera negra del charol de los zapatos o en la gomina Calvin Klein.
En aquel entonces, de acuerdo a lo que pensamos (imaginamos, sentimos) de la vida, también tratamos de manifestarlo en todo lo que hacíamos (¿hacemos?). Si todo nos sorprendía por maravilloso, nosotros queríamos hacer maravilla. Si, por el contrario, la furia y la tristeza se apoderaban de nuestros ojos, nuestras manos correspondían rasgando hojas o escribiendo palabras que repetían el eco taciturno de las campanas del alba.
Por eso confundimos el periodismo, la edición, el documental, el cine, con la oratoria alegre, la escritura de versos de la mejor factura y la búsqueda incesante de una verdadera poesía capaz de conmover a las montañas. Creíamos, sin conocer a ciencia cierta el significado de sus palabras, en lo que decía Paul Verlaine cuando afirmaba que después de un poema verdadero, en el que quedara fulgurando la emoción, todo lo demás es literatura.
Porque me parece que por ahora no se trata de escribir una poesía sincera. La palabra sinceridad, puesta en la hoja en blanco, puede acompañarse una infinidad de afirmaciones literarias, como: “Yo no soy Stevie Wonder/ Ni soy negro/ Y aunque muera/ jamás sabré si estoy en el cielo/ o en el infierno”; que me parecen son algunos de los mejores versos de tu colección, además de tu célebre poema “Esto es la onda.”
Decía Fernando Pessoa, y bien sabía por qué, que el poeta es sólo un fingidor que finge el dolor que de verdad siente. Supongo que, como en la frase de Verlaine, en estas palabras hay muchísima certeza acerca del acto de la escritura. Y no quiero que estas citas sean gratuitas, porque nos recuerdan a los que quisimos ser y ahora se nos revelan como la sentencia de un niño menor (aquel que fuimos) exigiendo cumplir la promesa del paseo de un domingo. Es más, la relación compleja entre la sinceridad y la capacidad de fingir, es una contradicción casi necesaria en una poética como a la que le apuestas. Y es una contradicción que alentó la escritura de poetas como Amado Nervo o Juan Ramón Jiménez, por hablar de dos poetas que se jactaban de sinceros. Y que lo eran, pero en el sentido que querían expresar en su poesía.
Entonces, ¿de qué se trata todo esto? Porque a final de cuentas ese aforismo nos presenta un problema mayor. Por eso, si te preguntara que si eres el mismo al que escribe una nota, el que regresa de la entrevista o el que comienza un poema, tendrías que responder: “Éste que soy ahora es otro distinto al que fui/ Estoy perdido/ Y estoy en ti/ Me encuentro en todos lados”.
Creo que Verlaine y Pessoa, en cierto sentido, se refieren a una de las herramientas favoritas de la política y la mercadotecnia, la retórica; que no es otro ejercicio que el de colocar todas las fichas de un mismo color en un mismo campo. A detalle, se le llaman campos semánticos. Es decir, para darle sentido a una cosa se construye un campo semántico que represente lo que nosotros queremos decir. Si hablamos de muerte, habrá que utilizar palabras como: fúnebre, mortuorio, grávido, fehaciente, yacer…
Es relativamente sencillo. Por ejemplo: 1) Escriba dos frases, las primeras que se le vengan en mente: En la mañana crece la luz del sol/ y se despabila en la calle; 2) Después de cada verbo añada una palabra que no diría durante un banquete de quinceañera: En la mañana crece la mierda de la luz del sol/ y se despabila en jugos gástricos de la calle. ¿Ves cómo he fingido el dolor que de verdad siento? ¿Ves cómo todo lo demás es literatura? Hay que desconfiar incluso de nosotros, que somos los grandes fingidores.
Para fines prácticos, como los de este momento, diré que si todo lo demás es de verdad literatura, y que hay dos actitudes poéticas del poeta. El primero es quien cree que la poesía es superior al hombre, y por lo tanto la totalidad de su obra puede salvarlo; el segundo es quien cree que el poema debe corresponder a la medida del hombre. Es decir, para el primero no se necesita de un sustento moral en lo que escribe; y en el segundo, debe haber una correspondencia entre lo que se escribe y lo que se hace.
Pero ninguna de estas dos actitudes exime a lo que tú sentencias como otra certeza, mayor: “La poesía es la verdad/ Hay que tallarla/ Dinamitarla a pedacitos”. Para cerrar esta parte te diré: creo que sólo se debe utilizar la herramienta de la retórica —un territorio casi infranqueable para el escritor— cuando se quiere exponer una verdad mayor, una verdad que atañe en lo profundo a todos los hombres, y que a través de la retórica se quiere dejar clara y transparente, y sólo en sí misma, honesta. Como cuando lastimosamente (recordando a Jaime Sabines) afirmas: “No puedo trabajar en una fábrica de versos:/ (Todavía no las inventan)/ Maquilando poemas indescifrables/ Derritiendo significados/ Soldando palabras/ O haciendo verso libre/ O manejando rimas excelsas”.

En la segunda parte de mi carta, quiero dialogar directamente con tu cuaderno. Un libro nunca surge sólo, interactúa con los demás. Es el homenaje a la vida cotidiana que uno sostiene, enfatizando lo que más atrapa de ese andar diario. Sólo por esa permisión diré que tu poesía parece ser la más viva de los poetas de los ochenta que, hay que decirlo, todavía debemos demostrar muchas cosas, sobre todo cuando los treintañeros —entrando a los cuarenta, aunque duela— ya han hecho tanto.
Además de los homenajes explícitos a Jaime Sabines, Alí Chumacero, Pablo Neruda, Ulalume González y Roberto Bolaño, hay una deuda mayor a los infrarrealistas, esos habitantes del este del paraíso. El infrarrealismo fue el movimiento más vitalista de su época, en los sesenta, y respondía a una serie de premisas urbanas. Hay ecos directos de Santiago Papasquiaro y de Orlando Guillén, como, de nuevo, en tu poema “Esto es la Onda”.
En otro, “Bebo fuego todas las mañanas”, que también me parece cercano a Aullido de cisne, exclamas:
Yo me tuteo con la lumbre y con el silencio
Los tres, hemos cultivado una amistad durante veintiún años
Todos los días
Frente al espejo
Nos miramos a los ojos
Y nos quedamos mudos
Por las horas de fuego y de silencio que vivimos juntos
Los lentos segundos que nos rodean
Y nos han moldeado el rostro

Esa dimensión poética, de desencanto, de fruición, de construcción semántica de la pudrición, sólo confirma un volumen compacto y preciso con un título tan acertado como el que le has dado Cantos de la alcantarilla. Con este cuaderno, amigo, has demostrado que eres capaz de distinguir la melodía y el estruendo viscerrealista, de las amalgamas que se confunden con versos etéreos. Celebro, de verdad, que hay una conciencia para darle sentido a las palabras.
Sólo te pregunto, por fastidiar, ¿es esta tu voz?, ¿eres tú el que realmente está hablando? Pero, contrario a lo que piensa la mayoría, no me parece que sea una colección de un poeta desencantado o hastiado o decepcionado o enamorado por la realidad. Al contrario, es la construcción perfecta de lo que otros llamarían un esteta. Y no hay nada más cercano a un artífice, el que puede hacer con retórica un constructo.
Por fortuna, el camino aún no ha concluido. Lejos, lejanos ambos, vemos pasar las letras y los camiones, los autos y las chicas, los versos y la armonía. Todavía no sé si Kurt Cobain vendrá a decirme que es tan feliz y sin embargo hay noches en que le estalla el estómago de dolor, que qué se siente ser un hombre calvo con panza prominente. Tal vez a ti, Josué, llegue un buen día la durmiente para decirte que al ojo de horror de la poesía no siempre es fácil despertarlo con un beso. ¿Qué de lo que fuimos, de lo que dijimos cuando fuimos, vendrá reclamarnos potestad?


(Texto leído durante la presentación del libro Cantos de la alcantarilla, de Esaú Hernández)